El domingo el grupo se metió sin saber lo que era en la guarida de un cabreajón. Llegaron al chunga chungórun y allí, cuando se disponían a saquear, les sorprendió el bicho. Sorprender es una forma de decirlo, ya que no hubo sorpresa.
El bicho ataca en el 1, saca un 1, se golpea la cabeza, falla la TS y cae inconsciente. Fin del combate.
Un momento, que casi se me olvida.
Que la de ellos fue peor.
Momento estelar de la partida: cruzar un río.
Pero antes…
Cómo descender una pendiente algo escarpada
Ante este problema, el grupo llegó a la conclusión de que… uno a uno. Baja el primero, llega abajo y llama al siguiente. Tiempo de bajar quizá cuatrocientos hackmetros, con una inclinación de eso de quince grados para seis aventureros: siete horas y pico.
El río de la vida muerte
Jamás bravos aventureros se enfrentaron a tamaño peligro para sus vidas como cuando debieron cruzar un enfurecido río de ¿pie y medio de profundidad, si acaso?
Situación: un enano (pequeñito), dos gomos titanes, un mediano, una zorr.. digoooo una teton… digoooo un receptáculo de esp…. digoooo una elfa, y un jipi semielfo. Deben cruzar un río. A los menos altos les llega poco más que por encima de las rodillas. A los demás, por el pecho.
Tienden una cuerda mal anudada y… es el caos.
Va Martin… ¿o quizá es David? y se hunde. Se ata a la cuerda, pero los nudos ceden. Le arrastra la corriente, se golpea contra las rocas, sus compañeros no saben qué hacer. Calvin se ata a una cuerda, se tira al río para rescatar a su compañero y se va al fondo. El jipi le rescata, y Calvin vuelve a tirarse, a irse al fondo y a ser rescatado. Repetir una vez más. La elfa, entretanto, ata una cuerda a una flecha y se plantea rescatar al pobre David/Martín al estilo ballenero (“somos balleneros, somos arponeros, pero como en el río no hay ballenas cantamos canciones“), el New Pater, o Pater New Era, empieza a emular a la elfa, pero en vez de con una flecha, con un martillo de guerra (¡!), Lassie corre junto a la orilla, ladrando como una posesa mientras el pobre Billy es arrastrado por la inmisericorde corriente…
Pero volvamos a Martín/David. El cadavérico -perdón, me adelanto a los acontecimientos. El pobre gomo titán está atorado entre las rocas mientras el agua inunda su pequeño cuerpecín, y sus compañeros ya no saben qué hacer.
Es entonces cuando alguien recuerda preguntar por la profundidad del río y… la elfa entra en el río, caminando, estira la mano, agarra al gomo y lo saca del pescuezo.
Más dura será la caída
Más adelante, toca subir una pared rocosa que, a pesar de los numerosos agarres, raíces, ramas, rocas y huecos para meter dedos y pies, comprende un problema para el Smurfs’ Team, Snowwhite and her Hippie Companion. Aquí, como no quieren repetir la mongolada de la bajada de pendiente, deciden subir todos a una. La elfa da un espectáculo bochornoso al resbalar quizá como cuatro medias docenas de veces y agarrarse a la pared como una ladilla a la entrepierna de un ogro. Juanito, el mediano ladrón sordo, conocido como el Wall Climbing’s Bane, se salva sólo gracias a quedarse sin Honor. Le fue de bien poco. Si no hubiera sido por aquella raíz… Pero el amigo Martín/David… había subido los primeros cien pies de escalada cuando un fatal error de cálculo le hizo soltar al mismo tiempo las dos manos y un pie, con el consiguiente escarceo amoroso con Dama Gravedad. Hizo lo imposible por salvarse, incluyendo gastar un Mulligan para repetir la tirada y volver a pifiar.
Croc.
Los compañeros miraron hacia abajo.
- Deberíamos enterrarle dignamente.
- Hay que bajar para eso, y luego volver a subir.
- Pues ahí que se quede.
Y allá que siguieron, temerarios, corajudos, inmunes al cansancio, el miedo, las reducciones de número en sus filas, entonando la canción guerrera del aventurero:
Al partirle el pecho a un dragón
Me salió la sangre en surtidor
Manchándome pechera,
Yelmo y hasta espaldera…



Qué risera, qué jacaranda, verdad? Tan sólo te ha faltado decir que, por ejemplo, el Pater New Era estaba dispuesto a entrar en mal Karma con tal de salvar a Martin, que colaboramos como pudimos para evitar entrar en el nido de las arañas y que, hablo por mi, preferimos vivir un día más mantando a un cabreajón inconsciente antes que esperar a que despertara, se pasara por la piedra a media compañía o entera, quién sabe, con la consiguiente reanudación de las aventuras, la inclusión de los PJs y el “cabreo justificado” del Master, y ganar unos PXs.
comentario por littlebob — Octubre 31, 2006 @ 9:03 pm
Por Pequeño Zeus, que dos caidas más tontas. Claro como soy sordo, mi sentido del equilibrio no es tan bueno…
Pobre David/Martin. A pesar de ser raro, me caía bien.
Sniff
comentario por Juanito Golosinas — Noviembre 2, 2006 @ 11:33 am