Knights of the Wheeled Table

Noviembre 13, 2006

QUERIDO DIARIO (partida del 12-11-06)

Archivado en: Partidas, Rol — littlebob @ 12:43 pm

Querido diario, hoy hemos estado a punto de morir todos. No es que nos hayamos enfrentado a un monstruo de proporciones ciclópeas, no, han sido unos míseros kovoldos los que nos han puesto en jaque. Todo ocurrió al entrar en el valle de las Minas del Caos. Todo estaba cubierto de maleza más alta que un hombre por lo que te podrás imaginar, querido diario, que para mí era como estar en pleno bosque. Según llegamos intentamos encontrar una abertura donde poder pasar una noche tranquila, segura y a resguardo del inminente aguacero que se cernía sobre nosotros.

 

Todo fue de maravilla, Juanito se adelantó seguido por Iliana, para examinar el camino y evitar las posibles trampas, hasta que nos dimos de bruces contra unos kovoldos que estaban tranquilamente haciendo un picnic. Juanito e Iliana se enzarzaron con los humanoides mientras yo corría todo lo rápido que estas piernas, que Thor a tenido a bien darme, me permitían. Calvin tuvo un momento de ofuscación y salió corriendo en una dirección que tan sólo él sabía hacia dónde se dirigía. La lucha casi se decanta a favor de nuestros agresores. Iliana estuvo a punto de morir, Juanito peleó lo mejor que pudo. El caso es que al final murieron todos. Llegué casi justo para poder asestar un golpe con Pili.

 

Recorrimos la maleza en busca de un sitio donde pasar la noche. De nuevo hicimos las cosas bien. Tan sólo hubo un pero: el micro-dios Murphy hizo acto de presencia y los kovoldos volvieron a por nosotros. Esta vez eran menos. Calvin e Iliana se enfrentaron a ellos lo mejor que pudieron. Thor me arrullaba al oído y no pude escuchar la refriega hasta ya entrada en armas. Juanito, aquejado de su dolencia, no se enteró de nada. Uno de los kovolds consiguió huir antes de poder dar cuenta de él. El que se quedó calló presa de nuestras armas no sin antes dejar maltrecho a Calvin. De repente la maleza se agitó con una multitud de gritos kovoldianos. ¡Venían los refuerzos!. Hicimos una retirada estratégica del lugar con la intención de restañar nuestras heridas y poder urdir un plan con el que contrarrestar las arteras maniobras de estas alimañas. En nuestra huida Iliana se precipitó en una trampa colocada por estas pérfidas criaturas. Thor me dio lucidez, fuerza y determinación y me descolgué con la cuerda que sujetaba Calvin para recuperar a nuestra camarada. Le impuse las manos de forma casta y pura – querido diario, esta hija de los altos elfos está de muy buen ver y he de hacer un esfuerzo para que mi voluntad no ceda como lo hace el camarada Calvin- y sané lo mejor que pude sus heridas arrebatándola de las garras de la muerte.

 

Buscamos otro sitio donde pasar la noche, más protegido, resguardado entre la maleza. En esta ocasión no ocurrió nada, a pesar de que el que estaba de guardia sucumbió a los efectos del sueño. No tengo ganas de abroncar a nadie, querido diario. El desánimo está haciendo mella en mí. El goteo de muertes dentro de la compañía está pesando sobre mi como una losa de astrografito.

 

Después de pasar todo el día restañando nuestras heridas y de pasar la noche sin incidentes, nos pusimos en movimiento buscando una entrada a las cuevas. No ganamos para sorpresas, querido diario. Desde debajo de lo que parecía una fortificación a ras de suelo nos alancearon un par de kovoldos que nos estaban esperando. Con seguimos ponerlos en fuga e invadir la fortificación. Nuestros agresores salieron corriendo por una portezuela redonda. Juanito inspeccionó la puerta por si había alguna trampa. No parecía que hubiera ninguna. Calvin, con su hercúlea fuerza, intentó abrir la puerta pero al final la forzó haciéndola saltar de sus goznes. Pero, como no todo el monte es orégano, detrás de la puerta había una trampa por la que cayó Calvin.

 

Aquí lo dejo por hoy. Querido diario, nos están dando estopa en cada recodo del camino y no gano para disgustos… Esto seguro que es una prueba a la que Thor me somete. Espero ser merecedor de superarla. En caso de no serlo espero dejar este mondo con una montaña de enemigos caídos a mis pies.

Aún no hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Canal RSS de los comentarios de la entrada. URI para TrackBack.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.