Knights of the Wheeled Table

Noviembre 21, 2006

A la atención del Sr. Tadeo Muerdeescudos

Archivado en: Rol — Nrike @ 11:24 am

Padre,

Hace ya casi un año que no recibís nuevas mías, pero te prometo que no había encontrado tiempo. ¿Qué tal está madre? ¿y las yeguas? Yo sigo aventureando por el Mondo, en busca de fama y fortuna. Por cierto, antes de que preguntes, has de saber que encuentro terriblemente útiles tu bardiche y tu armadura acolchada, y siempre que puedo les doy uso, y no has de preocuparte, Escupitajos, nuestra fiel llama de carga, sigue aquí a mi lado mientras te escribo y no se la han comido ningunos ogros como dijiste que le sucedería.

La vida del guerrero es casi tan dura como la imaginaba, pero lo llevo con toda la dignidad de la que soy capaz. Pronto llegarán noticias de mis proezas al pueblo, creeme.

He de contarte que me he juntado con una especie de comuna de otros aventureros (no me llames liberal, padre, es así como lo hacen todos), bajo el nombre de Hijos del Trueno. Nos lidera un enano muy simpático al que todos llamamos Pater por su condición de clérigo, pero que no te confunda su condición de hombre de los Diosos, que mete unas hostias que deja tiritando a los enemigos más valientes. También nos acompañan un bravo enano y un diestro druida de raza bastarda, y hasta hace poco, un simpático ladrón mediano, de extremada habilidad y agudizado ingenio que por fruto de una desgraciada estocada ahora yace frío en el suelo. Además nos acompaña una deliciosa elfa como las de las revistas que nos leías de niños. Creo, padre, que me estoy enamorando. En las largas guardias mientras me caliento las manos sólo pienso en ella, y cuando duermo, yazco intranquilo imaginando sus tersas carnes. Yo hago todo lo posible por que se fije en mí, incluso uso de las maniobras de amar que tu me enseñaste cuando era joven y comenzaban a gustarme las gnomitas, pero todo parece enfurecerla. Creo que mi roto corazón no tendrá consuelo en ella.

Hace poco me sucedió algo extraño que he de contarte. Estando en el mercado de una de las villas de por aquí entré en un bazar antiguo regentado por un hombre de ojos rasgados. En la línea de nuestras costumbres bramé un poderoso eructo para hacerle ver que mi salud era buena, y al hacerlo, como suele suceder, uno de sus baratos espejos reventó. Pues aquello (tan jocoso, por otra parte) no pareció agradarle, y profirió una serie de maldiciones en un idioma que sospecho, no era humanoide, para acabar diciendo “¡siete años de mala suerte para ti y tus camaradas!”. Lo cierto es que en ese momento no sospeché lo profético de sus palabras, pero he de decir que por muy poco no vivimos para demostrarlo, pues la mala fortuna nos sigue a donde vayamos. Hasta ahora habíamos eludido el peligro casi siempre, pero en nuestra última salida (cazando kobolds, como solíamos hacer los niños del pueblo) la elfa casi cae a manos (nunca mejor dicho, pues el condenado luchaba desarmado) de un hideputa sanguinario al que nos costó bajarle los humos. Un poco más adelante, mi maldición se hizo patente cuando en combate destrocé mi escudo y me dio un mal en el cuello (aún ahora te escribo retorcido en mi manta), y poco más adelante, con un espantoso crujido, mi espalda chascó por la base y ya no puedo portar ni la décima parte de lo que portaba antes (¿recuerdas padre cuando de chico llevaba a la abuela y a su mula a cuestas hasta su casa?), y por si fuera poco, en mitad de otro épico combate, mi cinturón decidió humillarme y se rompió, revelando por un momento el secreto de las proporciones nomas.

Desde luego tal avalancha de infortunios sólo puede augurar una cosa. Las fuerzas cósmicas me reservan mucho bien de ahora en adelante. De momento creo haber ahorrado suficiente para pagarme el costoso curso avanzado de Guerrero, y me veo preparado para aprobarlo y si Pangrus quiere, puede que el mes que viene mis compañeros y yo hayamos vertido la sangre de todos los malignos orcos que atemorizan la región, y nuestras alabanzas serán cantadas por bardos y putas todo lo alto y ancho del Mondo. O puede que hayamos encontrado todos el eterno descanso. Sea lo que sea, te escribiré contándotelo.

Dale un abrazo a todos, y dile a Madre que no se preocupe, que nunca combatimos con cosas más grandes que nosotros y que siempre ganamos holgadamente.

                                                                                                                                                Un efusivo abrazo nomo,

                                      Calvin                             

3 comentarios »

  1. ¿Sabes Leer/Escribir? ¿Eh? ¿¡Eh!?

    (Mierda, yo también iba a escribir una carta a un pariente >.

    comentario por Zhertarus — Noviembre 21, 2006 @ 1:12 pm

  2. Eh, no…

    Pero se puede dictar la carta a un escribano, que es como lo hacían la mayor parte de los guerreros… ;)

    comentario por Calvin — Noviembre 21, 2006 @ 1:31 pm

  3. Vale…

    Acabo de descubrir quien fue el de la piefias … que comentaba el masterearl en la lista ;-P

    Saludos
    PD Que te mejores

    comentario por wendigo — Noviembre 21, 2006 @ 3:31 pm


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